martes, 9 de noviembre de 2010

Miembros y miembras

Durante esos primeros días de mi vida fuera del huevo, conocí a mucha gente.

El alto y la rubia les llamaban familia. (Estaba aprendiendo vocabulario también, ya sabía que el alto y la rubia eran papá y mamá, pero me molaba más lo otro, no se fueran a pensar que les quería...).

Había conocido a gente de todo tipo, gente guapa, gente fea, gente alta y gente baja, gente interesante y gente que aburría hasta a las piedras....

De todo, la verdad es que era una familia muy extensa...

Pero de todos, me impactó una persona en especial.

Vereis, como ya he dicho mi vida no estaba mal, me llevaba bien con los pequeñajos y mantenía las distancias con el alto y la rubia, que no me trataban mal, pero tenía cierto resquemor porque tenían pinta de querer sabotear mis planes de dominación mundial y eso no me gustaba.
Además, se pasaban el día achuchándome, tocándome, besándome, cogiéndome en brazos... hasta me bañaban todos los días! Ni que me pasara las horas picando piedra.

En fin, que no me dejaban ni a sol ni a sombra. Y claro, eso retrasaba mucho mis planes.

Llegué a la conclusión de que necesitaba deshacerme un poco de ellos.

Con el alto lo tenía fácil, se iba a trabajar y no molestaba mucho....pero la rubia...la rubia era otro cantar.

Así que estuve un tiempo maquinando un plan de despiste y, cuando ya casi lo tenía.... la conocí a ella, la otra rubia....

¡ERAN IGUALES! ¡¡¡¡HABÍA DOS!!!!

¡No me lo podía creer! ¿¿¡Cómo demonios iba a deshacerme de las dos si ni siquiera había podido con una!??

Parecía que mis tenebrosos planes tendrían q retrasarse un poco...

3 comentarios:

El guardian del Faro dijo...

Sorpresas te da la vida...
Jejeje.

Besitos

Maria dijo...

¡Una rubia con réplica! ¡Qué mal pinta la cosa!

Besos

La pequeña Meg dijo...

jajjaja, qué ingeniosa idea, me ha hecho bastante gracia leer estas entradas!!

Un abrazo!!