sábado, 19 de febrero de 2011

El sobresalto

Los días pasaban con calma y tranquilidad (la calma y la tranquilidad que se tiene cuando se vive con una familia que te impide conquistar el mundo) y la verdad es que me estaba acostumbrando a eso de no dominar nada. Tenia un montón de gente siempre en casa dispuestos para mi, a punto para satisfacer mis necesidades y correr como locos siempre que yo necesitaba algo. Recuerdo una vez que me dio por darles un pequeño susto al alto y la rubia: me hice la enferma y les convencí de que no podía respirar (pensando que me dejarían tirada aprovechando la coyuntura para que no diera más la lata). Cuando me di cuenta estábamos los tres en urgencias en el hospital y les había contagiado a los dos eso de la falta de respiración (lo que yo no sabía en aquel entonces es que tendría problemas respiratorios para los restos, creo que fue un castigo divino...).

Ahí fue cuando me di cuenta de que en realidad ya les tenía dominados a todos. Y viví convencida de que harían siempre mi voluntad.

Si, ¡JA!

Cuando ya me había acostumbrado a la buena vida volvieron a liarla parda. Y un buen día, así como quien no quiere la cosa, uno de los dos dijo que se iba a comprar tabaco y fue lo último que dijo en esa casa (en realidad todo esto fue mucho más complicado, pero como no lo recuerdo y soy el ama me invento lo que quiero).

Y nos quedamos todos con cara de pánfilos. La otra parte lloraba porque se iba a quedar solo (o sola), los peques lloraban porque, aunque no entendían las consecuencias, sabían perfectamente lo que suponía que el PROGENITOR A saliera a comprar tabaco. Y yo lloraba aún más porque tendría que volver a poner en marcha mis planes de conquista mundial que había abandonado al tirarme a la buena vida (si les escuchais contar esa historia todos dicen que, desde la distancia, yo estaba súper graciosa porque sin saber de qué ahí estaba llorando por acompañarles en su pena....... ignorantes.....)

Y en ese momento empezó una nueva etapa. Difícil pero óptima para mi aprendizaje y desarrollo y posterior enfrentamiento a la élite gubernamental del planeta. 

9 comentarios:

pseudosocióloga dijo...

¡Ála!, te tiras ni se sabe cuantos días sin escribir y vuelves diciendo que uno de tus progenitores se fue a por tabaco y no volvió, así de sopetón.
Ahora no nos dejes otro puñao de meses con la incógnita, que yo, ante todo, soy cotilla.

La loca de las piruletas dijo...

Jajajajajajajajajajaja. Me gustaba más eso de "pseudosocióloga".

No, he pensado que ahora que voy a estar mucho tiempo con niños me volvería la vena infantil y podría acordarme de muchas cosas. Así que tranquila que sigo por aquí.

El guardian del Faro dijo...

Venga, deja de liar al personal con tu afán de conquistas...
¡Pero si cada vez que te alejabas te partías la ceja!
¡Jajajajaja!

muaaakkksssss.

La loca de las piruletas dijo...

Cómo te pasas no??
Total...sólo me la partí una vez...y una vez la frente.... y una vez la barbilla...

Oye! Vete a tu blog y deja de desacreditarme!!! ;)

La pequeña Meg dijo...

Hey, se te echaba de menos!!!! Vaya capitulo este!!! :-S Uno de mis progenitores también se fue a por tabaco, pero me pilló ya semi-adolescente.

Un abrazo!!

Maria dijo...

¡Te echábamos de menos!

Besos

La loca de las piruletas dijo...

Jajajajajaja. Pequeña Meg! Es q, como siempre, tengo que volver a lo grande, si no pa qué?
Un beso!!

una gata en jerusalem dijo...

Has vuelto!
No te vuelvas a ir, que creemos que te vas a por tabaco y así se no s quesda el cuerpo

La loca de las piruletas dijo...

Jajajajajajajaja, tranquila, he decidido dejar de fumar y volver a escribir, que es mucho más sano y mucho más barato.
Un beso!!